La hora más sencilla para amarte es ésta
en que voy por la vida dolida del alba.
Extracto del poema “Alba de mi silencio” de Julia de Burgos
Soul nos ha dejado y vuela libre hacia donde el dolor y el frío no existen. Se ha marchado a reunirse con tantos otros que hemos amado y que, como los libros de una biblioteca, han ido llenando los estantes de nuestro corazón.
Soul apareció. Sí, esa es la palabra justa para los gatos de la calle. Apareció un día en nuestra colonia felina, siendo un bebé de poco mas de un mes. Sabíamos que su mamá había dado a luz, y un día apareció con él y sus hermanos.
Era más pequeño de lo normal… el hambre hace estragos en los animales de la calle. En los gatos también, aunque hay quienes todavía piensan que los gatos de la calle se desenvuelven bien. Desconocen que sólo 1 de cada 5 gatos de la calle cumple el año y que el resto muere por acción del hombre o enfermedades evitables con buenas condiciones de vida.
Soul era tímido, huidizo, de los últimos en comer, siempre vigilábamos que lo hiciera, lanzándole la comida hacia su escondite, donde se sentía al abrigo de cualquier amenaza…
Los animales no nos cuentan qué vivencias traen en su mochila pero sus comportamientos, las secuelas físicas, sus miedos hablan por ellos.
Soul, a pesar de su retraimiento, confiaba en nosotros, sabía que su alimento, sus cuidados, su momento de vida digna, venía de nuestras manos y, a pesar de mantener la distancia, se hacía ver.
Hace unos días una alimentadora de la colonia, una persona que diariamente acude, haga frío, calor, llueva despiadamente, no falta a esa cita diaria de cuidado, dio la voz de alarma sobre su estado. Se dejó coger, ya no tenía fuerzas. Se le atendió lo mejor que se pudo pero el frío de la calle se tornó mortal y como en otros casos, lo único que pudimos hacer es arroparlo y darle aliento para el viaje sin retorno que iba a emprender.
Hoy, en la colonia felina ha sido inevitable fijar la mirada en el escondite de Soul. Son muchos los peques pero todos tienen nombre e identidad propia. Ninguno suple la ausencia de otro y hemos sentido en el corazón ese pellizco que te da la ausencia.
Mañana vendrá otro a su escondite, el relevo se hace rápido porque los gatos callejeros no envejecen en la calle… ¿acaso pensabas que sí?
Deseamos que la muerte de Soul, de los muchos Soul que habitan nuestras ciudades, no sea gratuita, que sirva de reflexión sobre la condición de vida que las instituciones y la sociedad otorga a los animales, a quienes disputan los espacios en vez de compartirlos y trabajar por una convivencia armónica y saludable en la que también disfruten de derechos y de bienestar.
Hasta siempre pequeño.
