No somos superheroes 2


Todo el que está como voluntario en una entidad de protección animal, es una persona normal, como tú que nos estás leyendo.
Tenemos hijos, pareja, o vivimos en casa de nuestros padres, o cuidamos de ellos. Trabajamos, buscamos empleo, estamos estudiando una carrera o el bachillerato.
Tenemos amigos, familia, hacemos deporte, salimos al campo, viajamos… En definitiva, tratamos de llevar una vida normal, como la tuya.

Hemos decidido de forma voluntaria, sin ningún tipo de remuneración económica ni a cambio de ningún favor, sino por propia iniciativa y con voluntad de ayudar de forma activa a los animales, formar parte de una asociación para intentar mejorar la vida de los animales. En nuestro caso es Dejando Huella Albacete, pero lo podemos hacer extensible a cualquier otra.

Cuando te involucras en un proyecto así, ves que es tan necesaria la ayuda tanto de voluntarios como la económica; que tu implicación siempre irá más allá de lo que en un principio pensaste, cuando decidiste embarcarte en esta aventura de tal forma que, cuando te das cuenta, tienes dos trabajos, el remunerado y el de voluntario, al cual acabas dedicándole muchísimas horas semanales. Horas arrancadas a la familia, al ocio, o al sueño.

Vivimos pendientes del móvil, a diario recibimos montones de mensajes de gente que pide ayuda por casos de animales abandonados, maltratados, colonias de gatos enfermos, o que nadie cuida…

Hay gente que nos pasa un aviso, una foto sobre una situación diciendo aquello de “¡hagan algo!” y desaparece cuando, el “algo” lo podían haber hecho ellos mismos o al menos hacer un seguimiento de ese aviso. Pero generalmente, la gente que nos avisa está realmente preocupada y quiere una solución para ese caso concreto y acude a nuestra asociación para encontrar una solución a ese problema.

Hay veces que podemos ayudar y nos hacemos cargo de ese asunto, pero, lamentablemente, en muchos otros casos nos resulta imposible ya sea por falta de recursos económicos, de casas de acogida, o de recursos humanos.

Este último aspecto, aunque pueda parecer que es el menos importante, realmente es el que una asociación más debe cuidar. Si habláis con alguien que haya estado implicada en una protectora o asociación y ya no lo esté, en la mayoría de casos os dirán que lo dejaron porque ya no podían más, el ¡ya no puedo más!, es la frase más repetida por la mayoría de voluntarios.

Ayer 25 de febrero por ejemplo, fue un “superdomingo” ya que 8 nuevos animales pasaron a formar parte de Dejando Huella Albacete; 8 nuevas vidas que se suman a las que ya tenemos a nuestro cargo. Y en ese momento, asoma la preocupación ¿Podremos asumirlo?¿Comprometemos a los animales que ya tenemos por abarcar demasiado?¿Encontraremos casas de acogida? Y decenas de preguntas de ese tipo.

Pero sobretodo es duro cuando decimos que no. Es lo más duro porque estamos muy sensibilizados al dolor y al sufrimiento de los animales en estado vulnerable pero es evidente que no podemos asumir todo lo que nos llega, porque no tenemos recursos para eso y sería una enorme irresponsabilidad por nuestra parte hipotecar el bienestar y cuidados de los animales asumidos y porque sencillamente, es imposible abarcarlos a a todos.

Hace unos meses tuvimos que cerrar puertas durante una buena temporada y fue la decisión más difícil que Dejando Huella Albacete ha tomado hasta ahora.

Sabemos que cuando acudís a nosotros tenéis la esperanza de que os ayudemos pero también es necesario reflexionar ante un abandono o maltrato sobre qué es lo que uno puede hacer por el animal antes de pasar un aviso (llamar a la Policía Local, al Seprona…), en qué puede colaborar, una vez pasado el aviso (la asociación no es una empresa, quienes estamos en ella, es porque amamos los animales, igual que tú, sólo que nos hemos unido para trabajar conjuntamente de forma altruista, con el coste personal que eso conlleva como ya explicamos al principio) y en último lugar, siempre poner en conocimiento del Ayuntamiento esa situación, quejarse de ella para que sea esa institución obligada en función de sus competencias a resolverla y no sólo resolverla sino que debiera anticiparse a la misma, cuando menos, la que ofrezca recursos para poder solventarla sin las limitaciones de cualquier asociación.

Es la implicación de muchos, es la presión de muchos, es la visibilización del malestar de muchos sobre algo que preocupa a la ciudadanía, lo que hace que las instituciones hagan algo. Que, no es otra cosa, que hacer aquello a lo que están obligadas.
Pero si, a pesar de todos esos esfuerzos, no se consigue gran cosa, no descargues tu malestar contra quienes hacemos lo que podemos. Sé parte de la solución, no del problema. Súmate para buscar soluciones y echar una mano en vez de criticar desde tu teclado a quienes llegamos hasta donde podemos y más. Piensa siempre que a quien perjudicas no es a nosotros, perjudicas a los animales.

Y sobretodo, por favor, no contribuyas a que lo realmente agotador, no sea cómo sacar adelante a un animal sino soportar las críticas destructivas de quienes nunca han trabajado en una asociación o de quienes piensan que lo harían mejor. Si es así, ¡súmate!. Las puertas de Dejando Huella Albacete siempre están abiertas a quienes quieren ayudar.


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2 ideas sobre “No somos superheroes

  • Ainhoa

    Qué bien explicado. Desde el respeto y el conocimiento se llega a muchas puertas y corazones.
    Sois dignos de admiración por el gran trabajo que hacéis. Conozco perfectamente las emociones y problemas a los que os enfrentais todos los dias, no en vano yo también las soporto desde mi asociación.
    Brindaros todo mi apoyo desde la lejanía del País Vasco. Unidos en la lucha por ellos.