Danzando voy
a regiones ocultas, al Parnaso,
a recitar contigo lo infinito.
(Extracto del poema Bailando de María del ValleRubio)
Antes de llegar a la zona de la colonia, cuando oía nuestros pasos en la grava, ya salía ella, Mina, con sus andares danzarines y maullandonos alegre, a recibirnos. Ya no lo hará más.
Era muy probable que esto pasara, que ella tampoco lo lograra, pero siempre queda ese atisbo de esperanza en el corazón. Porque es muy duro asumir que cuatro de los pequeños a los que has ido a a visitar a diario para proporcionarles alimento, cariño y cuidados, fallezcan tan jóvenes y llenos de vida. Y por una enfermedad evitable con una simple vacuna.
Mina ya está con sus hermanos, durmiendo el sueño eterno, el que aún no les tocaba. Pero la vida del gato callejero hoy por hoy es una batalla diaria por la supervivencia.
Por eso, en memoria de los que no están y fijando la vista en los que sí, y que nos necesitan, en Dejando Huella seguiremos pidiendo implicacion a las Instituciones Públicas, y luchando por un futuro y una vida digna para los gatos de colonia.
Mina, sigue danzando allá donde estés preciosa, aquí nunca te olvidaremos.
