Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
de llegar al más leve signo de la fiereza.
Vida como una hoja de labios incipientes,
hoja que se desliza cuando a sonar empieza.
(Extracto del poema “A mi hijo” de Miguel Hernández)
Ayer tarde al pequeño Iki le faltaron las fuerzas y esta madrugada al pequeño Matt le ha fallado su cuerpecito, no eran lo suficientemente fuertes y se han dejado ir.
Eran muchos bebés para un cuerpo pequeño como el de Claudia, que sólo tiene ocho meses. Lo normal en una gatita de su edad es una camada pequeña, pero ocho han sido demasiados. Nacieron mucho más pequeños de lo normal y muy delgados, no era fácil que salieran adelante.
Claudia, a pesar de que nota la ausencia de sus bebés a los que reconoció y estuvo pendiente de ellos, está bien, ha comido con normalidad y continua tan cariñosa como siempre.
Por nuestra parte, tan sólo queda dar las gracias a nuestro equipo veterinario, que ayer, una vez más, nos demostraron lo grandes profesionales que son, intentándolo todo para salvarlos y a todos vosotros por el ánimo, la comprensión y el apoyo que siempre nos brindáis.
