Estaré dilucidando nubes. Tratando de ponerle a mi corazón la mancha grande del amor. Llevándome en un saco la lluvia junto a mis lágrimas y los poemas que buscan mi medida, la tuya, y están sentados al borde de la acera esperando que yo los recoja, que pueda sacarle a la vida la gran respuesta, el mensaje, la diferencia entre una vida y otra, entre un cielo y una tierra.
(“Estaré” de Gioconda Belli)

El pequeño Maxi nos ha dejado. Ayer se pusó muy malito y aunque enseguida lo llevamos a la clínica veterinaria donde ha estado ingresado para tratarle no ha sido posible hacer nada por él y hace apenar unos minutos se nos ha marchado entre las manos.
Los días que permaneció entre la familia DHA fue inmensamente feliz y querido. Vino a nosotros junto a sus hermanas Pandora y Benka, hambrientos y asustados pero se ha ido con esa maletita que contiene el mejor equipaje que puede contener cualquier maleta para estos peques de la calle: el amor. El amor en la piel de esas manos que no ha dejado de acariciarlo, en la voz que tanto suplicó que no se fuese, en ese abrazo acogedor que lo acunó en sus últimos momentos.
Esta familia DHA también hemos llenado nuestra propia maleta, que si bien ahora nos produce un inmenso dolor, sabemos que ese sufrimiento ha ido acompañado de todos esos pequeños momentos compartidos, de infinidad de esperanzas, de tanto y tanto aliento por vuestra parte que nos impulsa a seguir luchando por los que continúan a nuestro lado, por lo que mañana lo estarán y sobretodo porque cambiemos esa mirada ausente, esa desidia que destilan nuestras instituciones con respecto a la protección animal.
Gracias a todos los que nos acompañáis cada día por hacer que nuestra labor tenga sentido aún en momentos como estos en los que nos cuesta tanto verlo.