Hasta siempre Liz, compañera de acogida

Por la blanda arena

Que lame el mar

Su pequeña huella

No vuelve más

Un sendero solo

De pena y silencio llegó

Hasta el agua profunda

Un sendero solo

De penas mudas llegó

Hasta la espuma

(Extracto de “Alfonsina y el mar” de Ariel Ramírez y Félix Luna)

 

Ayer nos sorprendió, como un mazazo, la repentina muerte de Liz, una perrita que ha sido durante años, compañera de acogida de muchos de nuestros rescatados… y es esa la imagen que va a permanecer en nuestro recuerdo porque simboliza uno de los gestos más valiosos en una asociación que rescata animales desahuciados de la mirada y del corazón de alguien (si es que ese alguien tuvo alguna vez mirada y corazón para ese animal abandonado) y que no es otro que el del acogimiento no sólo físico sino también el emocional… el que va de piel a piel, de latido a latido… ese que recompone el alma maltrecha por esa falta de amor, ese que contribuye a devolverle brillo a una mirada exhausta, apagada, extraviada.

Liz ha sido uno de los miembros de una casa de acogida que ha supuesto ese hilo de luz al que se han agarrado supervivientes de la negrura de la indiferencia, desidia y crueldad; ese hilo que ha emprendido vuelo definitivo pero del que nos quedará una impronta luminosa que seguirá luciendo a través de tantas imágenes entrañables de niñera y cuidadora que protagonizó.

Pequeña Liz, en tu viaje llevas una mochila voluminosa porque es muchísimo el cariño que hay en su interior, el de tu familia que te ha querido infinito y el de DHA.

Hoy tenemos mucho dolor porque se nos hace difícil no verte revolotear aquí y allá, porque no sabemos aún en qué estrella buscarte cuando miremos hacia arriba aunque conociendo tu sentido protector, sabemos que en cuanto te hayas ubicado, nos harás destellos para aliviar la pena y que con el paso de los días, las lágrimas se tornarán sonrisa, sonrisa al recordarte en tantos momentos únicos, muy “Liz”…

Liz, nuestro mejor homenaje será seguir tu estela, seguir agarrando peques que vengan de la negrura al hilo de la vida, al hilo de luz como tu has hecho tantas veces y como despedida, queremos decirte que todos en este mundo estamos de paso pero hay quienes dejan una huella indeleble y se marchan pero se “quedan”, nos quedan y ese, es el mejor legado que pueden hacer y ese es el mejor legado que nos has hecho.

Elizabeth, Liz, tu familia de dos y cuatro patas y tus compañeros de 2 y cuatro patas (algunos ya felizmente adoptados) de Dejando Huella Albacete nunca te vamos a olvidar.

Elizabeth, Liz, gracias por haber transitado por nuestros corazones.

Hasta siempre, chiquitina

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