Despedida de la casa de acogida de Kaos


Kaos vino a nosotros de forma casual, como casi todas las cosas en la vida, vimos una madre con sus cachorros. Al principio no le dimos importancia, uno se movía de forma diferente, muy diferente, y nos acercamos a ver qué le pasaba. Era más pequeño que sus hermanos y estaba muy resfriado. Al cogerlo observamos que en las patas traseras no tenía movilidad y tomamos una decisión, nos pusimos en contacto con DHA y gracias a ellos y a la Clínica Argos le pasaron la primera revisión, estaba bastante malito y los primeros días echaba mucho de menos a su madre. Poco a poco empezó a tener mejor aspecto y a estar más activo, incluso movía las patas de atrás y el rabo, nos emocionamos.

En la clínica Nexo de Novelda le hicieron pruebas que confirmaban que tenía una lesión medular incurable, todo eran noticias que invitaban al pesimismo. Es un gato, no puede andar, no puede ir al arenero solo, ¿qué vais a hacer con él? Y a todas esas preguntas Kaos iba respondiendo con su actitud y ganas de vivir, y de morder (que todo hay que decirlo). Aprendimos los tres juntos, a cuidarlo, a entenderlo y a ayudarlo, si quiere algo, sabe varios idiomas felinos para que lo comprendamos. Nos ha dado mucho; sobre todo confianza en poder ir solucionando los problemas, fe en las personas y un sentimiento de paz por hacer lo correcto. Ser casa de acogida es gratificante y maravilloso, aunque lo echaremos muchísimo de menos.

Sabemos que será muy feliz con su familia.

Buen viaje, Korrekaminos Kaos. Nunca te irás del todo.

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