
Chopo fue recogido por un aviso urgente de un gato en muy mal estado al lado de un restaurante. Cuando llegamos, lo llevamos inmediatamente al veterinario, ya que apenas se movía.
Estaba muy débil y deshidratado, y con una gran infección, mocos y mucha tos.
Tras varias visitas al veterinario y seguimiento contínuo, Chopo mejoró notablemente en las siguientes semanas.
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