De dos en dos, de tres en tres,
siglos alejándose.
Y siempre un sitio, todavía un sitio,
para la muerte.
La muerte evitable.
(Extracto del poema “Evitable, la muerte” de Pepa Nieto)
Averno tenía unos cinco meses, una mirada intensa color miel, y el pelo completamente negro y brillante, donde se reflejaban los rayos del sol cuando se tumbaba en su lugar favorito a dormir la siesta.
No disfrutaba de la compañía de los humanos, cuando nos veía llegar se refugiaba en los arbustos y esperaba nuestra marcha para salir a tomar su ración de latita.
Llevaba un tiempo constipado, lo llevamos al veterinario donde lo trataron, y parecía que iba mejorando cada día desde entonces.
Pero hoy se ha ido, su cuerpecito se ha rendido, sin hacer ruido, en su lugar favorito, como dormido.
Descansa siempre pequeño. Descansa al sol.