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Rasta, un año en nuestras vidas

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Hoy hace un año que Rasta, mi preciosa Rasta, desecho de un cazador sin escrúpulos, era rescatada en medio del campo tirada en un charco de barro, puesta en manos de Dejando Huella Albacete, en manos de unos maravillosos veterinarios y en las mías como su casa de acogida. Entre todas estas manos, sujetábamos un cuerpo molido a patadas, tantas que la habían dejado paralítica, un cuerpo que no paraba de temblar, pero lo peor, es que también sujetábamos un espíritu roto, una mirada perdida, una mente destrozada y en shock.

Las primeras semanas fueron muy duras, visitas a neurólogos, rehabilitación 4 horas al día, ella no dejaba de temblar ni dormida, no comía, no bebía, había que obligarla a todo, lo único que quería era estar pegada a mi pierna, lo demás no le importaba.

Pero aún con el alma rota luchó, volvió a comer, a beber, volvió la luz a sus ojos y por fin consiguió volver a andar.

Un año después, aquí sigue, pegada a mi pierna, pero a ratos se despega para correr, jugar, disfrutar de la vida y ser feliz.
Feliz Cumpleaños mi vida, viniste para un tiempo y ya no pudimos dejarte ir, estabas destinada a cambiar nuestras vidas.

Ana J

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