Saltar al contenido

Adiós, querida Bastet

Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellino de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.
(Extracto de “Elegia Primera” de Miguel Hernandez)

 

Anoche nuestras voluntarias durante la ronda diaria a nuestras colonias felinas para dar comida y agua, administrar la medicación a quienes la necesitan, controlar a los bebés y darles la dosis de caricias siempre necesaria, escucharon el llanto de un bebé entre los matorrales. Buscaron y allí estaba a la que nombramos Bastet, la diosa gato egipcia por excelencia, de apenas unos dos meses y que apenas podía caminar. Estaba claro que no era un miembro de la colonia. Era doméstica y había sido “cuidadosamente” dejada para… ¿que estuviera entre gatitos y entre ellos la cuidaran? Ya se sabe lo que dice la ignorancia interesada, “los gatos en la calle se las apañan muy bien”… divinamente, tanto que solo 1 de cada 5 de la calle cumple el año, el resto muere por acción del hombre o enfermedades evitables en buenas condiciones.

Esta mañana la hemos llevado urgentemente a la Clínica veterinaria y… tenía la cadera destrozada en varios puntos con un gran hematoma abdominal, probablemente como consecuencia de alguna patada o atropello.

A pesar de nuestros precarios ingresos, cuando asumimos el rescate de un animal, ponemos a su disposición todo mientras exista una posibilidad de que se recupere, así que esta tarde la hemos llevado hasta el hospital veterinario Nexo Menescal de Novelda. Tras la exploración y analíticas preocupantes, nos han hablado de un 10% de probabilidades de éxito en la intervención antes de abrirla y hemos convenido que en el caso de que una vez abierta, se viera que no era viable, no se la despertaría… no se la ha despertado… estaba destrozada. La vejiga estaba rota, la uretra se deshacía al intentar suturar… Hemos dejado a Bastet ir sin sufrimiento, arropada…

El caso de abandonar a gatos caseros en las colonias no es nuevo. Nos los han llegado a dejar hasta con su trasportín con su preciosa y cálida mantita polar con su estampado de gatitos y espinas de sardinas, su juguete preferido y su cuenco de comida… todo un detalle… de hipocresía, de gente que no considera a sus animales miembros de su familia, de gente que ignora que son seres que sienten y que establecen vínculos, de gente que no tiene ni un gramo de responsabilidad en sus venas ni en sus neuronas porque en la tenencia de animales hay que tener corazón y cabeza.

Dejar a un gato en una colonia, es dejarlo a su suerte. Son miembros territoriales que luchan por los recursos que tienen y que no aceptan “extraños”. La calle es una lucha por la supervivencia. No hay más. Pero no focalicemos en los gatos, sino en quienes realmente son los responsables de estas situaciones: los delincuentes. Sí, delincuentes porque aunque nos suene duro, el abandono es un delito y mientras no interioricemos ese concepto, no habremos comenzado a luchar contra esa lacra que deja cada día animales que sufren, que sienten hambre y sed, que sienten dolor, que sienten angustia, que no entienden qué hicieron para ser objeto de tanto agravio e indiferencia.

No basta con mostrar nuestro dolor y nuestro enfado hacia quienes maltratan y es inútil para los animales el insulto y el descalificativo que nos merecen los delincuentes. Actuemos dentro de los cauces donde se pueden conseguir resultados para que el maltrato sea algo que cada vez suscite más un reproche social y penal y para que se articulen políticas eficaces para luchar contra el mismo.

Reflexionemos también quienes vemos esos casos e indignados corremos como una exhalación a decir en redes lo enfadados que estamos, a echar bilis por la boca, justificadamente, sí pero… ¿por qué no transformar parte de esa rabia en compromiso, en acción? ¿por qué no coger nuestros móviles y fotografiar y grabar y denunciar cuando vemos acciones denunciables? ¿por qué no organizarnos para que el maltrato se incluya en las agendas políticas y las instituciones se impliquen?

… Y volviendo a ti, pequeña Bastet, se mezclan sentimientos encontrados, dolor porque te han segado la vida de manera temprana y cruel; paz porque has realizado ese viaje sin regreso acompañada y cuidada hasta donde nos ha sido posible.

Adiós, querida Bastet, cuando llegues, indicanos cuál es tu estrella para que compartamos contigo luz sin dolor.

Ha sido muy cortito el camino recorrido juntas pero ha dado tiempo a quererte y a dejarnos querer.

Vuela alto, Bastet.

Los gastos veterinarios de la atención a Bastet suman 450, 54€. De sobra sabéis nuestra situación precaria. Si deseáis ayudarnos a sufragar los mismos con lo que podáis, 5, 10, 20 €, cualquier cantidad suma y todas son igualmente valiosas, podéis hacerlo por cualquiera de las siguientes formas:

1º) Realizando una transferencia bancaria a nuestra cuenta.

Cuenta bancaria Asociación en Defensa de los Animales Dejando Huella Albacete.

Globalcaja. ALBACETE c/Dionisio Guardiola,46 bajos – 02004 Albacete Albacete

IBAN: ES11 3190 0091 17 4426625721

2º) Realizando una donación a nuestra cuenta en Paypal: [email protected]

 

Etiquetas:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.