Adiós, Minou


No hay vida que merezca ser vivida si no atendemos las vidas de los que nos rodean, sean de la especie que sean.

Adiós, Minou

Anoche sobre las 22’45 una voluntaria nos pasaba el aviso de que alertada por un maullido, había encontrado en un contenedor, en una bolsa cerrada, a un peque que todavía tenía el cordón umbilical colgando, a un peque que había sido arrebatado a su mamá recién parida sin darle tiempo ni a lavarlo amorosamente… curiosamente ayer se celebraba el Día de la Madre… triste regalo para una gata que buscaría desesperadamente a su bebé y para un peque que no tuvo la opción de ser acunado y amamantado por ella.

Como en muchas otras tristes y similares circunstancias, los teléfonos se activaron para encontrar una gata nodriza que pudiera sacarlo adelante o una casa de acogida que nos posibilitara ganar tiempo.

De momento se consiguió lo segundo y se logró estabilizarle la temperatura y alimentarlo con biberón… era un reto difícil porque difícil es sacar a bebés tan pequeños y vulnerables pero siempre que hay que intentarlo.

Todo pareció ir bien al principio pero a las 4 de la mañana, Minou (Minú), que así le llamamos, empezó a no querer ser alimentado y a apagarse lentamente sin que esta mañana, nuestro equipo veterinario pudiera hacer nada por él y finalmente… Minou nos ha dejado.

A todo el equipo se nos ha quedado clavado ese maullido insistente de Minou cuando fue sacado de la bolsa, ese grito de terror, de horror, de angustia. Un  grito que nos lleva más allá, que nos lleva a todos los Minou que cada día son arrojados con absoluto desprecio como si de colillas se tratara, sin el más mínimo respeto, sin la más mínima compasión, en un cóctel de ignorancia, crueldad y prepotencia humana.

Procuramos blindar, en la medida de lo posible, nuestras emociones para soportar tanta cortedad de espíritu y tanta  indiferencia institucional porque no podemos quedarnos varados en la pena ya que hay muchos Minous a los que rescatar, a los que defender y para los que reivindicar un trato digno. Pero, creednos, hemos de hacer un ejercicio diario para transformar la rabia, la impotencia, el dolor en acciones positivas, acciones que sirvan para sacarlos de ese estatus miserable que se les otorga de hecho y de derecho… cosas, aún son considerados cosas.

No se entiende una sociedad que se tenga por civilizada donde el abandono y el maltrato animal nos sitúe en los primeros puestos y no habrá solución si no hay voluntad, implicación política y nuestra tarea titánica se convierte en un inacabable e inútil intento de vaciar el mar del maltrato con cubos de agua.

En esta despedida-denuncia no queremos dejar de destacar la generosidad y la empatía de mucha gente que hace nuestra labor más llevadera…

Gracias a Marian, la voluntaria que no dudó en adentrarse en el contenedor guiada por el maullido desesperado del peque y rescatarlo.

Gracias a quienes detienen su tiempo ante situaciones de maltrato, se implican y posibilitan que haya un mañana digno para tantos indefensos dejados a su suerte.

Gracias a quienes colaboran de cualquier manera (donaciones, apadrinamientos, casas de acogida, teamers, socios…) para hacer posible la labor de sacarlos de la indignidad.

Gracias a quienes nos seguís a través de las redes, a quienes nos acompañáis en este camino, a quienes os sumáis a nuestro quehacer cotidiano, en ocasiones a muchos kilómetros de distancia.

Adiós Minou, nuestro último pequeño, no hemos podido quererte todo el tiempo que hubiéramos deseado pero, todo el tiempo que nos has dado lo hemos llenado del amor que te fue negado… cuando llegues, indícanos cuál es tu estrella para que cuando el dolor nos apriete, te busquemos y nos insufles fuerza para seguir adelante.

María José y Yahui, su fugaz casa de acogida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario