Hola princesa; hoy nos toca hacer lo que menos esperábamos, y lo que más nos duele en el alma, despedirnos de ti, justo ahora, cuando ya te habías adaptado a vivir en un hogar.
Y es que tu vida no ha sido fácil, naciendo en la calle al lado de una autovía, pero has sido una luchadora desde la cuna, y viviste mas de 13 años como “gata de gasolinera”, acudiendo a comer y luego desapareciendo durante años, sin sociabilizar apenas. A pesar de ello fuiste muy querida allí, por empleados y clientes, que preguntaban por ti cuando no te veían durante días, especialmente por el jefe, Eugenio, y Consuelo, tu ángel, a la que maullabas con más fuerza que a nadie para que saliera a ponerte tu ración. Gracias a ella sobreviviste a la tremenda infección que tuviste tras desaparecer semanas, y que hizo que fuera necesario amputarte una patita, porque te estuvo buscando durante días segura de que algo te había ocurrido, y así fue; llegaste en tan mal estado que tu, una gata a la que nadie había tocado en 13 años, te dejaste meter al transportín sin apenas moverte, ya estabas consumida por la fiebre y la septicemia.
Así burlaste a la muerte una vez más y empezó tu nueva vida, el tramo final, pero no menos importante, cuando te rescatamos,y te llevamos en acogida con tu mami Silvia, tu gran amor, mujer incansable y que ha conseguido que tu último año de vida sea el más feliz; no ha sido fácil, pero con su paciencia y cuidados ha sabido ganarse tu confianza, tu cariño y tu agradecimiento, a pesar de que no la dejabas dormir por las noches con tus charlas y con tus exigencias de mimos o latitas.
Al igual que a nosotros, la dejas desolada, tanto que según sus propias palabras ella te da las gracias a ti por darle una lección de superación, de valentía y de confianza, fíjate lo que son las cosas, y cuanta razón lleva…
Te vamos a echar mucho de menos, pero nos consuela saber que te vas feliz, que en casa has hecho amigos, como Lyra y Tomillo, que ya te movías tan suelta y descarada como para robar comida de la mesa, y que estabas a gusto e integrada, eso hace que todo merezca la pena.
Te has ido tranquila, durmiendo y sin penas, era tu hora, y desde ya una nueva estrella nos cuida desde el cielo. No te olvidaremos, pequeña.